lunes, 4 de noviembre de 2013

NO es NO


NO es NO
 

NO es NO y hay una sola manera de decirlo: NO.
Sin admiración ni interrogantes, ni puntos suspensivos.
NO se dice de una sola manera.
Es corto, rápido, monocorde, sobrio y escueto.
NO.

Se lo dice una sola vez.
Un NO que no necesita de explicaciones ni justificaciones, NO es NO.
NO, tiene la brevedad de un segundo.
Es un NO para el otro, porque ya fue para uno mismo.
NO es NO, aquí y muy lejos de aquí.
NO, no deja las puertas abiertas, ni entrampa con esperanzas, ni puede dejar de ser NO, aunque el otro y el mundo se pongan de patas arriba.

NO es el último acto de dignidad.

NO es el fin de un libro.
Sin más capítulos, sin segundas partes.

NO, no se dice por carta, ni se dice con silencios, ni con voz baja ni gritando, ni con la cabeza gacha, ni mirando hacia otro lado ni con pena y menos aún con satisfacción.

No es porque NO.

Cuando el NO es NO, se mirará a los ojos y el NO se descolgará naturalmente de los labios, la voz no será trémula, ni vacilante, ni agresiva.
Pero tampoco dejará duda alguna.
Ese NO, no es una negación del pasado.
Es una corrección del futuro.

Y sólo quien saber decir NO, puede decir SÍ.

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